Los nutrientes son
sustancias o principios inmediatos, que el cuerpo utiliza para todas sus
funciones. Todos deben estar de alguna forma en nuestra dieta de acuerdo a
diferentes proporciones en calorías.
Hidratos de Carbono: son la fuente energética más barata y fácil de
obtener, además los alimentos ricos en hidratos de carbono también son el
principal aporte de fibra de la dieta.
Se requiere un mínimo de 100 grs. de
glucosa, que es el principal y más elemental hidrato de carbono, para que el
organismo no haga uso de sus proteínas estructurales en la obtención de
azúcares. Sin embargo, el predominio del consumo de productos azucarados puede
provocar una elevación de laglucemia. Se debe recordar que, a partir de los 70
años, la glucemia en ayunas es algo más alta siendo cercana a los 130
mg/dl. Las necesidades del senescente serían de unos 4 gr./Kg./día,
representand entre un 55 y un 60% del contenido energético total.
Proteínas: son el principal componente de la estructura del organismo y
algunos de sus componentes, llamados aminoácidos no se pueden producir en el
cuerpo denominándose denominan aminoácidos esenciales. Se debe tener en cuenta
las particularidades metabólicas del anciano, que tiene una renovación proteica
entre un 20 y un 30% menor que los adultos. Sin embargo, la persona de edad
avanzada no dispone de la misma reserva de aminoácidos ,siendo además su
reutilización pobre, para realizar la síntesis de proteínas de los
tejidos.
Las proteínas deben
aportar entre el 10 y el 15% del consumo energético, lo que significa alrededor
de 1 gr./Kg./ día en ancianos sanos. Cabe señalar que los ocho aminoácidos
esenciales deben ser aportados por la dieta, lo que implica que se deben
consumir proteínas de alto valor biológico de origen animal.
Evidentemente que
las necesidades se modifican cuando se presentan infecciones o estrés de
diversa naturaleza. Además cuando el anciano guarda reposo la degradación y eliminación
de componentes proteicos aumenta, por lo que el aporte debe ser el apropiado a
fin de evitar que el organismo haga uso de sus reservas y se provoque múltiples
y negativas consecuencias. Las distintas publicaciones difieren respecto a cuál
es la proporción de proteínas de origen animal que debe contener la
dieta, pero en la práctica, se estima que a lo menos debiera ser el 50%.
Lípidos: son los
elementos grasos de la alimentación. Múltiples estudios epidemiológicos han
demostrado una directa relación entre la tasa de Colesterol plasmático y
el riesgo de enfermedad ateroesclerótica, por lo que es de vital importancia
las recomendaciones que se hagan en el consumo de grasas. Sin embargo, se debe
tener claro que una dieta pobre en lípidos puede ocasionar trastornos
cutáneos, oculares, cerebrales y metabólicos. Existe un par de ácidos
grasos esenciales para la vida que no son sintetizados por el organismo:
el ácido Linoleico y el ácido Alfa-linolénico. Lo anterior implica que el
consumo de dichos elementos es fundamental. El consumo lipídico total en
sujetos de edad avanzada debe constituir alrededor del 30% de
la ingesta energética total; es decir 1 gr./Kg./día y la relación
debe ser de 1/3 de ácidos grasos saturados, 1/3 de ácidos grasos monoinsaturados
y 1/3 de ácidos grasos poliinsaturados.
Agua: se debe
recordar que el mecanismo de la sed está alterado en los ancianos por lo que
la ingesta de agua es habitualmente menor. El requerimiento mínimo
diario, en un anciano sano, no debe ser inferior a 1.500 cc. distribuido en
alimentos y agua en distintas combinaciones.
Vitaminas: son
sustancias indispensables para la vida y como el organismo no puede
sintetizarlas, deben ser tomadas con la alimentación. Diversos estudios no han
demostrado exigencias específicas para las personas de edad avanzada, pero han
mostrado deficiencias clínicas o subclínicas de vitaminas A, B1, B6, B12, C, D
y ácido fólico. Una alimentación sana y equilibrada permite cubrir las
necesidades vitamínicas del organismo, por lo que los suplementos deben usarse
con precaución pues incluso pueden provocar reacciones adversas.
Minerales y
Oligoelementos: los llamados macro elementos se encuentran en el organismo
en cantidad considerable (Sodio, Potasio, Calcio, Fósforo, Cloro, Magnesio y
Hierro). En personas de edad avanzada se ha observado que principalmente tienen
carencias de calcio y hierro. Los Oligoelementos se encuentran en muy pequeñas
cantidades en el cuerpo, pero su función también es esencial debido que
intervienen en múltiples sistemas enzimáticos que forman parte de la maquinaria
del organismo, en síntesis de hormonas y en la elaboración de ciertos tejidos.
Además, muchos de ellos tienen propiedades antioxidantes. Algunos estudios han
demostrado deficiencias de Zinc, Cobre y Selenio, tanto por falta de aporte
como por efecto secundario de algunos medicamentos como diuréticos, laxantes,
etc.
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